DE GAZA AL MONTE KILIMANJARO

 

En la cumbre del Monte Kilimanjaro, Motasem Abu Karsh, un refugiado de Palestina del barrio Amer en Gaza, alzó la bandera de Palestina para que ondeara sobre el cielo de África. Para este chico de 16 años esto suponía una victoria particularmente dulce.

 

Para alcanzar la cima de la montaña, Motasem tuvo que superar no solo los desafíos diarios de la vida en la franja de Gaza, sino también la discapacidad física. Motasem resultó herido en 2005 cuando una casa cercana fue objetivo de un ataque de las autoridades israelíes. Perdió la pierna izquierda y tres dedos de la mano derecha.


El deporte ha sido siempre parte de su vida. En una competición de atletismo obtuvo el primer lugar en lanzamiento de jabalina y quedó en segundo lugar en un campeonato de natación en Gaza. Para convertirse en uno de los 13 jóvenes refugiados de Palestina que intentan escalar la cumbre más alta de África en un viaje organizado por el Fondo de Ayuda para los niños de Palestina (PCRF), tuvo que entrenar mucho en el Club El-Salam para Discapacitados.

Pero el esfuerzo valió la pena. Moatasem dice que le llevó cinco días alcanzar la cumbre del Monte Kilimanjaro y tres para descender, superando a todos sus competidores. Agradece a PCRF la oportunidad que le ha brindado de involucrar a niños y niñas de todo el mundo con el problema de los refugiados de Palestina, dice que está preparado para participar en eventos similares para que Palestina este orgullosa de él y para demostrar que los refugiados son capaces de alcanzar grandes logros.
 
Eso incluye a los que como él se niegan a que sus desafíos físicos supongan una limitación. El mensaje de Motasem para ellos es simple: “Tenéis mucho que ofrecer y podéis conseguir cualquier cosa que os propongáis”

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